Día 1 – FE QUE NOS ACERCA
Escrituras de Hoy: “Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará. Cuando ores, no parlotees de manera interminable como hacen los gentiles. Piensan que sus oraciones recibirán respuesta solo por repetir las mismas palabras una y otra vez. No seas como ellos, porque tu Padre sabe exactamente lo que necesitas, incluso antes de que se lo pidas”. —Mateo 6:6-8 (NTV)
Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir la misericordia y encontrar la gracia que nos ayuden oportunamente. —Hebreos 4:14-16 (NVI)
Reflexione en la Palabra: En Mateo 6, encontramos a Jesús en medio de su Sermón del Monte, guiando a sus discípulos hacia una forma nueva y radical de vivir su fe. Al abordar el tema de la oración, Él les instruye a cerrar la puerta y entrar. Para los discípulos, esto significaba cerrar la puerta a la oración motivada por el desempeño, medida por la elocuencia y validada por la admiración de los demás. Algunas de estas cosas también pueden ser ciertas para nosotros. O quizás, para nosotros, significa cerrar la puerta a la oración motivada por el miedo, la vergüenza o la obligación. Luego, Jesús instruye a sus discípulos a entrar en un cuarto privado. Es en ese cuarto privado donde se nos invita a la verdadera comunión con Aquel que ya lo ve y lo sabe todo. Descubrimos que este lugar está ocupado por un trono de gracia. Estamos en la presencia de Jesús, nuestro gran sumo sacerdote, quien se compadece de nuestra debilidad, es misericordioso, lleno de sabiduría y está dispuesto a darnos todo lo que necesitamos. El compañerismo con nuestro Salvador alimenta la audacia de la fe que proviene de habernos topado con la misericordia y la gracia cara a cara. En ese cuarto privado, dejamos atrás lo que nos impide experimentar plenamente su amor y abrazamos el camino del servicio puesto delante de nosotros. Al entrar en la plenitud de su gozo, Él nos prepara para participar en los planes milagrosos para un mundo necesitado de redención.
Oración + Contemplación
1. Tome un momento para decidir qué actitudes u obstáculos quiere abandonar al entrar en comunión con el Señor.
2. Ore que el Señor use los 21 días de oración y ayuno para traerle refrigerio y libertad al entrar en Su presencia.
3. Ore que su compañerismo profundizado con Jesús genere una audacia de fe al orar por el cumplimiento de los propósitos de Dios en los demás.
Día 2 – FE QUE ENCUENTRA A DIOS EN EL PREGUNTAR
Perseguir la presencia de Dios comienza con creer que Él nos escucha. La oración no es una transacción; es una relación donde Dios se encuentra con nosotros en nuestro creer.
Escritura de hoy
Busqué al SEÑOR y él me respondió; me libró de todos mis temores. Los que lo miran están radiantes; jamás su rostro se cubre de vergüenza. Este pobre clamó, el SEÑOR lo oyó y lo libró de todas sus angustias. El ángel del SEÑOR acampa en torno a los que le temen; a su lado está
para librarlos. Prueben y vean que el SEÑOR es bueno; dichosos los que se refugian en él. Teman al SEÑOR, ustedes sus santos, pues nada les falta a los que le temen. Los leoncillos sé debilitan y tienen hambre, pero a los que buscan al SEÑOR nada les falta. —Salmo 34:4-10 (NVI)
Cita adicional
—Mateo 7:7-11
Reflexione en la Palabra
A medida que crece nuestra confianza en la insondable bondad del Padre, nuestras oraciones se arraigan en la fe en lugar del miedo. En el Salmo 34, David describe una fe arraigada en una creencia firme en la bondad de Dios, incluso en circunstancias extremas. Hoy, comencemos buscando a Dios de la misma manera. Acuérdese de Su misericordia pasada, de Su poder supremo y de Su cuidado constante. Conózcalo y sea conocido por Él. Nuestra oración nace de la fe porque vemos la grandeza de Aquel a quien oramos. El Salmo 34 nos ofrece una poderosa perspectiva para ofrecer nuestras oraciones. Esta perspectiva magnifica la bondad del Señor y nos libera del temor de que nuestras oraciones no serán contestadas (v. 4). Vemos en nosotros mismos un reflejo de Su gloria, libres de vergüenza (v.5). Sentimos humildad con la revelación de que, si bien no podemos ofrecer nada, Él lo provee todo (v. 6). Aunque veamos opresión por doquier, presenciamos los recursos de Su milagrosa protección (v. 7). Él nos nutre con Su bondad una y otra vez mientras confiamos en Él (v. 8). Cuando realmente conocemos a Dios, conocemos Su grandeza. Él es suficiente (v. 9). Podemos dejar de lado el impulso de esforzarnos desesperadamente por alcanzar nuestra propia plenitud porque Él suple todas nuestras necesidades (v. 10). Nuestra decisión de sumergirnos diariamente en la creencia de que somos hijos de un Padre amoroso enciende nuestra fe y empodera nuestras oraciones. Nos permite llegar lejos, incluso en largos trayectos que requieren paciencia, sabiduría y resistencia. Él no nos ha fallado. Él no nos fallará. Él está con nosotros.
Oración + contemplación
1. Vuelva a leer el Salmo 34:4-10. Reflexione sobre cómo este Salmo replantea los desafíos actuales que usted está enfrentando.
2. Pida al Padre que elimine todo temor o ansiedad que esté en la raíz de sus desafíos y le ayude a ver Su bondad y provisión en medio de ellos.
3. Ore por las personas en su vida que están rodeadas de obstáculos abrumadores y pida con audacia que el Señor las rodee y las libere.
Día 3 – FE QUE BUSCA CRECER
Al perseguir a Dios, Él nos encuentra en proporción a nuestra fe. Cuanto más lo perseguimos más experimentamos Su presencia y poder.
Escritura de hoy
Al irse Jesús de allí, dos ciegos lo siguieron, gritándole: —¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David! Cuando entró en la casa, se acercaron los ciegos y él les preguntó: —¿Creen que puedo sanarlos? — Sí, Señor —respondieron. Entonces tocó sus ojos y dijo: —Que se haga con ustedes conforme a su fe. Y recobraron la vista. Jesús les advirtió con firmeza: Asegúrense de que nadie se entere de esto. Pero ellos salieron para divulgar por toda aquella región la noticia acerca de Jesús. —Mateo 9:27-31 (NVI)
Citas adicionales:
—Marcos 11:22-24
—Salmo 63:1-8
Reflexione en la Palabra
El relato de Mateo sobre la interacción de Jesús con los ciegos sigue a una serie de encuentros que Jesús tiene con personas en circunstancias desesperadas. Mateo 9 comienza con Jesús respondiendo a las medidas desesperadas de los amigos de un paralítico, seguido por un hombre que le pide que venga con estas sobrias palabras: «Mi hija acaba de morir, pero ven e imponle las manos y vivirá». Jesús «se levantó y lo siguió», solo para ser detenido por una mujer, tan desesperada, que alcanzó a tocar el borde de su manto para ser sanada. Es después de estas sanidades milagrosas que encontramos a los dos ciegos siguiendo a Jesús—no solo por el camino, sino también entrando a una casa—clamando por misericordia. La ceguera en el Antiguo Cercano Oriente era una de las peores condiciones. Los ciegos mendigaban al borde del camino y cantaban para que los transeúntes los vieran y se apiadaran de ellos. Era una condición que llegó a asociarse no solo con la desgracia, sino también con el pecado. De hecho, la sanidad de la ceguera es el único milagro que Jesús realizó que no está prefigurado en el Antiguo Testamento. Estaban pidiendo lo imposible. Cuando Jesús les pregunta si creen, su respuesta es contundente: «Sí, Señor». Observen que, aunque ciegos, estos hombres eran perspicaces—percibieron y creyeron que Jesús tenía el poder de sanarlos. Jesús responde tocándolos y devolviéndoles la vista, proclamando: «Que se haga con ustedes conforme a su fe». ¿Había algo en la desesperación de su condición que inspiraba su expectativa? La desesperación—por incómoda que sea—puede ser un caldo de cultivo para la fe en nuestras vidas. Reconocer nuestra propia fragilidad e incompetencia nos brinda la oportunidad de mirar a Jesús con expectativa colocada correctamente, depositando toda nuestra confianza en Él.
Oración + contemplación
- ¿Cómo ha usado Dios su desesperación para acercarlo a Él en el pasado? ¿Hay algún área de desesperación en su vida ahora que Él pueda estar usando para acercarlo a Él en esta temporada?
- Ore que Dios haga que su corazón este desesperado solo por Él. Ofrézcale cualquier otro anhelo actual insatisfecho y pídale que lo use para acercarlo a Su corazón.
- Ore por aquellos en su vida o en el mundo que están desesperados por algo. Ore que Dios se les revele en medio de su desesperación.
Día 4 – FE QUE CONFÍAEN LA PRESENCIA SANADORA DE DIOS
La sanidad fluye de la presencia de Dios. Cuando oramos con fe, no solo recibimos respuestas, sino también la cercanía del sanador mismo.
Escritura de hoy
Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo. Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos. Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo. De manera que alabamos a Dios por la abundante gracia que derramó sobre nosotros, los que pertenecemos a su Hijo amado. —Efesios 1:3-6 (NTV)
Citas adicionales
—Salmo 23
—Salmo 103:1-5
—Salmo 147:1-6
Reflexione en la Palabra
Todos necesitamos sanidad. Fuimos creados por un Dios bueno para un mundo perfecto. Debido a la presencia del pecado en este mundo, nos encontramos en cambio en un mundo quebrantado y distorsionado que constantemente intenta quebrantarnos y distorsionarnos. Todos llevamos las cicatrices del pecado, del quebrantamiento, la decadencia y la muerte en nuestros cuerpos, mentes y almas. Pero Dios nos ama demasiado como para dejarnos en este estado quebrantado. Efesios 1:3-6 nos dice que, por el amor de Dios, Él obra para hacernos “santos e intachables”. Estuvo dispuesto a dar a Su propio hijo para nuestra sanidad y restauración. Gracias a este gran amor, tenemos fe en que, cuando estamos en la presencia de Dios, Él obra a favor de nuestra sanidad y restauración. Todo lo que anhelamos encuentra cumplimiento en Jesús. Él es nuestro sanador—quien ve nuestro dolor y nos cuida. No hay lugar donde podamos encontrar sanidad y esperanza fuera de Él. La sanidad de Dios es completa: cuerpo, mente y espíritu. Recibimos un vistazo de esta realidad en la Tierra y anticipamos la experiencia completa cuando lo veamos cara a cara. No hay enfermedad del cuerpo ni del alma que Él no atienda, aunque alguna sanidad no ocurra de este lado del cielo. Por fe, creemos que el simple hecho de estar en Su presencia nos restaura. Toda sanidad que necesitemos, podemos estar seguros de que ahora, parcialmente, y algún día, completamente, Dios satisfará nuestros deseos con cosas buenas cuando estemos en Su presencia.
Oración + Contemplación
- Vuelva a leer los pasajes bíblicos de hoy. Reflexione sobre en qué aspectos de su vida necesita actualmente sanidad física o espiritual. Presente estos lugares a Dios y descanse en Su presencia, creyendo que Él los sanará, ya sea a este lado del cielo o cuando estemos en Su presencia.
- Con humildad y fidelidad, pida al Espíritu Santo que sane las heridas de su cuerpo, mente y espíritu. Use las palabras o frases que le llamaron la atención de los pasajes bíblicos de hoy para orar por las promesas de Dios en Su presencia.
- ¿Quién en su vida necesita sanidad física, mental o espiritual? Dedique un momento para orar por las necesidades que el Espíritu Santo le traiga a la mente. Ore por las promesas de Dios a favor de esas personas.
Día 5 – FE QUE ENCUENTRA REFUGIO EN DIOS
Como personas de fe, construimos vidas donde habita la presencia de Dios—para nosotros y para los demás. La fe crea un espacio para que Dios more entre nosotros.
Escrituras de hoy
Los que viven al amparo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso. Declaro lo siguiente acerca del SEÑOR: Solo él es mi refugio, mi lugar seguro; él es mi Dios y en él confío. Te rescatará de toda trampa y te protegerá de enfermedades mortales. Con sus plumas te cubrirá y con sus alas te dará refugio. Sus fieles promesas son tu armadura y tu protección. —Salmo 91:1-4 (NTV)
Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu. Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes. Espero que puedan comprender, como corresponde a todo el pueblo de Dios, cuán ancho, cuán largo, cuán alto y profundo es su amor. Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo. Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios. —Efesios 3:16-19 (NTV)
Reflexione en la Palabra
Las imágenes encontradas en el Salmo 91 capturan la cercanía e intimidad de la protección de Dios. Se nos da la imagen de un águila protegiendo a sus crías bajo sus alas. Quienes están en comunión con Dios y colocan su confianza en Él conocen el consuelo y la seguridad de vivir bajo la protección de Aquel que es todopoderoso. Por la fe, somos atraídos a Su refugio. Puede que la tormenta aún azote alrededor nuestro, pero se nos promete el refugio de Sus alas. Podemos hallar refugio en Dios sin importar nuestras circunstancias porque confiamos en que Dios nos ama, estará con nosotros en cada tormenta y (en Su tiempo) obrará todo para nuestro bien. Este refugio tampoco es algo que tengamos que salir a buscar. En Efesios, Pablo se deleita en la maravilla de que, en Jesús, no solo habitamos en la presencia de Dios, sino que Su misma presencia habita en nosotros, transformándonos por el poder de Su Espíritu y empoderándonos para mostrar Su presencia a los demás. El amor de Dios crea un refugio en nuestras almas que jamás nos será arrebatado. Nuestra fe alberga la presencia misma de Dios de una manera que otros pueden verla, sentirla y ser atraídos a ella. Que siempre encontremos refugio en Dios al convertirnos en un lugar donde otros puedan encontrar al Dios que nos ama.
Oración + contemplación
1. Lea el Salmo 91:1-4. Reflexione sobre lo que significa que Dios sea su refugio. Recuerde cómo Él ha sido su refugio en el pasado. Reflexione sobre cómo Él actúa como su refugio en esta temporada.
2. Usando Efesios 3:16-19 como guía, pídale a Cristo que habite en su corazón, que le dé la fuerza interior que el Espíritu Santo provee y que usted experimente plenamente el amor que Dios le tiene.
3. ¿Quién en su vida necesita experimentar el amor y el refugio de Dios? Presente a esas personas ante el Señor y ore por ellas con estas promesas de Dios.
Día 6 – FE QUE RECIBE AL REY VICTORIOSO
Persiguiendo la presencia de Dios es cómo obtenemos la victoria. Su cercanía es nuestra victoria—nuestra fe trae el poder del cielo a las batallas de la Tierra.
Escrituras de hoy
Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?… Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido. —1 Juan 5:4-5; 14-15 (NVI)
Pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo. —2 Corintios 10:3-5 (NVI)
Reflexione en la Palabra
Juan y Pablo, los autores de estos versículos, no eran ajenos al sufrimiento. Las affliciones de Pablo se describen en 2 Corintios 11, y Juan se describe a sí mismo como compañero en la tribulación que padeció el pueblo de Dios en Apocalipsis 1. ¿Qué los sostuvo? ¿Cómo perseveraron ante tal adversidad? ¿Cómo pudo Pablo, con convicción inquebrantable, escribir: “Somos más que vencedores” (Romanos 8:37)? No eran hombres de influencia, riqueza o fuerza militar. Eran, en todo sentido, personas comunes. Y, sin embargo, poseían un tesoro extraordinario—fe en Jesucristo. Juan y Pablo, a pesar de sus sufrimientos, sabían que eran vencedores, lo pareciera así o no. Ambos tenían fe y confianza en Dios. Sabían, sin duda alguna, que Jesús algún día triunfaría. Sabían que servimos a un Dios que usa incluso las artimañas del enemigo para Su bien y Su gloria. Él gana. Juan escribe que nosotros también venceremos al mundo, no por nuestro propio poder, sino por nuestra fe en Jesús. Al recibir a Jesús como Señor de nuestras vidas, nos convertimos en soldados con Él, entrando en batalla contra los poderes de las tinieblas en este mundo. Pero a diferencia de los soldados terrenales, sabemos que la victoria ya está ganada. Cuanto más tiempo pasemos en la presencia de nuestro Rey victorioso, Jesús, más se extenderá Su victoria en nuestros corazones, vidas y el mundo que nos rodea.
Oración + Contemplación
- ¿Qué significa para usted que Cristo sea un rey victorioso? ¿Cómo podría el recordar esta verdad impactar su vida diaria y sus luchas?
- Pida al Espíritu Santo que le revele cualquier fortaleza del enemigo en su vida. Luego, ore por la victoria de Dios sobre estas áreas, sabiendo que Él le escucha y que Él saldrá victorioso.
- Ore por quienes enfrentan batallas espirituales y se encuentran atrapados en fortalezas por el enemigo. Ore que encuentren la presencia victoriosa de Dios y se mantengan firmes en Su poder y paz.
Día 7 – FE QUE NO SE RINDE
¿Qué sucede cuando no recibimos una confirmación inmediata de Dios? Perseguir la presencia de Dios significa permanecer fieles en la oración. Incluso cuando las respuestas tardan, permanecemos a Sus pies.
Escritura de hoy
Jesús les contó una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer: «Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre alguno. También había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente, diciendo: “Hágame usted justicia de mi adversario”. Por algún tiempo el juez no quiso, pero después dijo para sí: “Aunque ni temo a Dios, ni respeto a hombre alguno, sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia; no sea que por venir continuamente me agote la paciencia”». El Señor dijo: «Escuchen lo que dijo el juez injusto. ¿Y no hará Dios justicia a Sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Les digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?». —Lucas 18:1-8 (NBLA)
Citas adicionales
—Romanos 5:1-5
—Isaías 40:28-31
—2 Pedro 3:8-9
Reflexione en la Palabra
La fe es la puerta de entrada a nuestra salvación. Es por fe que somos justificados y declarados justos ante Dios. Sin embargo, la obra de la fe no termina en el momento de la salvación—es también la fuerza sustentadora de una vida cristiana victoriosa. La misma fe que abre la puerta a la vida eterna nos concede paz con Dios, acceso a Su gracia y la fuerza para permanecer firmes. Ancla nuestra esperanza en la gloria de Dios—una esperanza que no es frágil ni incierta, sino segura y firme. Como escribe Pablo en Romanos 5, esta esperanza no nos defrauda, porque su fuente es el amor derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. Como la viuda persistente que acudió una y otra vez al juez injusto en Lucas 18, la fe nos impulsa a perseverar sin vergüenza, plenamente convencidos de que recibiremos lo que Dios ha prometido. Es una fe que perdura, que cree y que sigue viniendo.
No podemos darnos el lujo de perder esta clase de fe—ni permitir que se debilite. Las palabras de Jesús a Pedro en Lucas 22:31-32 nos hacen reflexionar: “Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo. Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe”. Incluso en las pruebas más duras, lo que más importa no es nuestra fuerza, sino nuestra fe. Incluso hoy, Cristo intercede por nosotros—para que nuestra fe, aunque puesta a prueba, sea probada genuina y victoriosa hasta el final.
Oración + contemplación
- Recuerde y reflexione sobre las oraciones que Dios ha respondido en su vida. ¿Cómo ha sido respondida su oración persistente en el pasado? ¿Cómo se ha mostrado Dios fiel?
- ¿Hay alguna oración que haya hecho y que sienta que Dios haya ignorado? Traiga esa oración de nuevo ante Dios. Pídale que le dé perseverancia como la viuda persistente de Lucas 18.
- ¿Conoce a alguien que esté luchando con una oración sin respuesta? Presente a esa persona ante Dios y ore que Dios le ayude a no desistir de su petición. Ore que Dios le muestre que es escuchado y que actúe a su favor.
Día 8 – FE QUE FORTALECE A OTROS
Jesús intercede por nosotros, y estamos llamados a hacer lo mismo. La fe real se comparte— fortalece a los demás. La oración es tanto personal como comunitaria.
Escritura de hoy
Así que, amados hermanos, podemos entrar con valentía en el Lugar Santísimo del cielo por causa de la sangre de Jesús. Por su muerte, Jesús abrió un nuevo camino—un camino que da vida—a través de la cortina al Lugar Santísimo. Ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que gobierna la casa de Dios, entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura. Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa. Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones. Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca. —Hebreos 10:19-25 (NTV)
Citas adicionales
—Juan 17:20-23
—Lucas 22:24-32
—Mateo 18:19-20
Reflexione en la Palabra
Jesús nos abrió el camino para ser adoptados como hijos e hijas de Dios. Su sacrificio continúa permitiéndonos descansar con audacia y sin vergüenza en la presencia del Padre. Cuando nos sentimos seguros en el amor de Dios al pasar tiempo en Su presencia, podemos apartar la mirada de nuestras propias preocupaciones, ansiedades y problemas, y transmitir la llama del amor de Dios a quienes nos rodean. Entonces, no solo somos equipados, sino también comisionados para volcarnos hacia afuera, lejos de nuestra auto-preocupación, para buscar oportunidades para motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones. Habiendo sido liberados de una vida de competencia y comparación, somos libres en Cristo para vivir una vida marcada por el servicio a quienes nos rodean. La humildad—nacida de la seguridad de nuestra identidad—abre el camino a la unidad por la que Jesús oró. Nuestra confianza en la intercesión de nuestro Gran Sumo Sacerdote nos permite permanecer con quienes nos rodean con fe y amor, y produce la capacidad de orar oraciones por la victoria de otros cuando parece que hay poca ventaja para nosotros. Es esta forma de vida centrada en los demás la que nos permite impartir el fruto de nuestra fe y seguridad, de la misma manera que Jesús nos ha impartido Su gloria. Estamos llamados a entregar nuestra vida por nuestros hermanos y hermanas en Cristo, de la misma manera que lo hizo Jesús. Debemos buscar el mejoramiento de los demás antes que el nuestro. Solo entonces podremos ser verdaderamente uno (Juan 17:22).
Oración + contemplación
- Lea Lucas 22:24-32. Pídale al Espíritu Santo resaltar cualquier área de su vida donde esté compitiendo por la grandeza en el reino, en lugar de permanecer en su identidad como siervo en el reino de Dios.
- Ore con arrepentimiento por cualquier falta de unidad en su vida, que es resultado de la falta de humildad. Pídale al Espíritu Santo que le incentive a buscar la restauración de cualquier relación que haya sido destruida por el orgullo.
- Pida en oración al Espíritu Santo que resalte a alguien en su vida hoy a quien pueda animar a hacer buenas obras. Dedique un tiempo para interceder por esa persona de la misma manera que Cristo se comprometió a interceder por usted.
Día 9 – FE QUE SE EXPRESA A TRAVÉS DEL AMOR
El amor es el fruto visible de la fe invisible. Transmitir nuestra fe significa dejar que esta moldee nuestras relaciones y acciones de forma tangible y amorosa.
Escritura de hoy
Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la Ley han roto con Cristo; han caído de la gracia. Nosotros, en cambio, por obra del Espíritu y mediante la fe, aguardamos con ansias la justicia que es nuestra esperanza. En Cristo Jesús de nada sirve estar o no estar circuncidados; lo que vale es la fe que actúa mediante el amor… Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor. En efecto, toda la Ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Pero si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que acaben por destruirse unos a otros. —Gálatas 5:4-6; 13-15 (NVI)
Cita adicional: —1 Corintios 13:1-10
Reflexione en la Palabra
¿Y si la medida del éxito, cuando se trata de nuestra espiritualidad, no fuera la que creemos? ¿Y si a Jesús le importaran menos nuestros santuarios llenos, nuestras prácticas religiosas semanales, nuestros sermones elocuentes y las canciones que cantamos en el culto? ¿Y si le importara más nuestra capacidad de amar a quienes nos ha llamado a servir? En Gálatas 5, Pablo derriba un argumento sobre la legalidad de la práctica religiosa y lo reemplaza con un mandato de servir con humildad—motivados por el amor. En 1 Corintios 13, Pablo presenta el amor como el estándar de lo esencial. Si alguien posee gran oratoria, la capacidad de predicar la Palabra con poder, una gran fe o incluso la capacidad de sacrificarlo todo por el evangelio, pero no está motivado por el amor, no tiene nada que mostrar a cambio de todo su esfuerzo. ¿Por qué es tan importante el amor para la vida del creyente? Quizás alcancemos a ver la respuesta en 1 Corintios 13:8-10. Si bien dones como la profecía, las lenguas y el conocimiento son para nuestra edificación y beneficio durante nuestra vida acá en la tierra, cesarán al completarse todas las cosas en la eternidad. ¿Pero el amor? El amor perdura más allá de nuestra asignación temporal, hasta la plenitud del reino de los cielos. Después de todo, fue el amor el que nos compró un lugar en ese reino y el que nos impulsa a invitar a otros a la familia de Dios. “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!” (Efesios 2:4-5, NVI).
Oración + contemplación
- Reflexione sobre los primeros momentos de su vida en Cristo, cuando estaba alcanzando a ver por primera vez el amor que Cristo derramó sobre usted. Pídale al Espíritu Santo que avive ese mismo amor en su corazón por las personas que le rodean.
- Agradezca a Dios por Su amor por usted, derramado sin medida, y tómese un momento para arrepentirse por las veces que no le ha dado ese gran amor a quienes le rodean y a quienes le son difíciles de amar.
- Pídale al Espíritu Santo que escudriñe su corazón y produzca el fruto que se alinea con 1 Corintios 13:4-7 al someterse a Su instrucción y consejo en su vida.
Día 10 – FE QUE SE MUEVE A LA ACCIÓN
La fe viva es activa. No solo cree—sino que responde. Transmitir la fe requiere una obediencia visible que otros puedan ver y seguir.
Escrituras de hoy
Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? Supongamos que un hermano o una hermana no tiene con qué vestirse y carece del alimento diario, y uno de ustedes le dice: «Vaya en paz; abríguese y coma hasta saciarse», pero no le da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso? Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta. —Santiago 2:14-17 (NVI)
En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos. Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él? Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad. —1 Juan 3:16-18 (NVI)
Reflexione en la Palabra
Al leer Santiago 2:14-17, la pregunta que surge es esta: “¿Qué aspectos de nuestra religión nos permiten sentirnos satisfechos con nuestras palabras sin nuestras obras?”. La pregunta debe formularse usando la palabra “religión”, porque seguramente no podríamos insertar aquí la palabra “discipulado”. Si bien puede haber religión que se basa en gran medida en frases que hacen sentirse bien e ignoran la vida cotidiana según el camino de Jesús, ciertamente no hay discipulado sin acción. Jesús dijo en Juan 10:10: “Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia”. ¿No nos sentimos agradecidos de que Su promesa de vida abundante no terminó con Sus palabras en Juan 10, sino que fue respaldada por Su muerte y resurrección? En Juan 13, Jesús termina de lavar los pies de Sus discípulos y luego dice: “Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Les aseguro que ningún siervo es más que su amo y ningún mensajero es más que el que lo envió. ¿Entienden esto? Dichosos serán si lo ponen en práctica”. Entonces, si el verdadero discipulado es imitar el camino de Jesús, y el camino de Jesús es que la Palabra misma se hace carne y hueso (Juan 1:14) y viene a servir y dar Su vida en rescate por muchos (Mateo 20:28), pongamos también nosotros sustancia a lo que decimos. Pongamos carne y hueso al llamado de 1 Juan 3, a amar con nuestras acciones y en verdad—para que nuestras palabras reflejen la realidad de nuestra transformación en Cristo.
Oración + contemplación
1. Tome un momento para agradecerle a Jesús por Su disposición a entregarse por usted y pida al Espíritu Santo que le muestre cómo podría dar su vida por los demás hoy.
2. A menudo es más fácil pronunciar una bendición que ser una bendición para quienes nos rodean. Reflexione en oración sobre una situación en la que haya recibido la capacidad de satisfacer una necesidad y escriba cómo pondrá en práctica su fe en esa área.
3. Pídale al Señor que le dé mayor compasión y empatía por quienes le rodean y están necesitados. Que se sienta impulsado a amarlos de una manera que les refleje el amor de Dios.
Día 11 – FE QUE CUMPLE SU PROPÓSITO DADO POR DIOS
La fe es un don, pero también nos llama a una misión. Una de las mejores maneras de transmitir la fe es caminar en las buenas obras que Dios diseñó para nosotros.
Escritura de hoy: Por la gracia que se me ha dado, digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado. Pues, así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás. Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe; si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe; si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría. —Romanos 12:3-8 (NVI)
Citas adicionales: 2 Timoteo 1:6-10; Salmo 139:13-16; Efesios 2:4-10
Reflexione en la Palabra: Una chispa tiene dos posibles finales—manifestarse repentinamente en un destello de luz y luego apagarse por completo, o encontrarse con algo inflamable y encenderse en algo mucho mayor que ella misma. Como hijos de Dios y receptores del Espíritu Santo, todos tenemos dos caminos similares de los cuales elegir. Cuando el Espíritu Santo deposita una chispa en nuestro interior, en la forma de un don, junto con un propósito del reino, o nos encenderemos con la emoción inicial de todas las posibilidades y luego nos apagaremos al no conectar con nada fuera de nosotros, o seremos personas que reconocen que el propósito de nuestros dones y pasiones es encender el mundo que nos rodea, y conectaremos nuestra llama con cualquier cosa que pueda incendiarse. En 2 Timoteo 1:6-10, Pablo insta a Timoteo a avivar el don de Dios, no siendo tímido ni avergonzándose del mensaje de Cristo, sino demostrando una vida de poder, amor y dominio propio a quienes lo rodean. En Romanos 12, Pablo lo hace sonar tan sencillo cuando lo resume así: “¿Tienes el don de profecía? ¡Profetiza! ¿Eres capaz de servir? ¡Sirve! ¿Tu don es la capacidad de enseñar, animar o dar? ¡Enseña! ¡Anima! ¡Da!” Sea lo que sea que tengamos, derramémoslo sin reservas en el mundo que nos rodea. Al hacerlo, descubriremos que nuestros dones nunca se apagan, y nuestra chispa nunca disminuye, sino que ardemos con más fuerza y brillo de lo que hubiéramos podido hacer por cuenta propia.
Oración + contemplación
- Reflexione sobre los dones que Dios le ha dado y cómo se alinean con el propósito que Él ha colocado sobre su vida.
- Pídale al Espíritu Santo que ilumine cualquier don que haya estado guardando para sí mismo por timidez o por una inclinación a la auto-preservación.
- Encomiende sus dones y sus pasiones al Señor. Ofrézcase de nuevo a Él como sacrificio vivo, dispuesto a derramarse por el bien del mundo que le rodea.
Día 12 – FE QUE DEJA UN LEGADO
La fe, la esperanza y el amor dejan un legado duradero. Transmitir la fe significa modelar una vida donde el amor y la esperanza hacen que la fe sea real y duradera.
Escritura de hoy: Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros. Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles. Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el reglamento. Él labrador que trabaja duro tiene derecho a recibir primero parte de la cosecha. Reflexiona en lo que te digo y el Señor te dará una mayor comprensión de todo esto. —2 Timoteo 2:1-7 (NVI)
Citas adicionales: 1 Corintios 13:8-13; 2 Timoteo 3:10-17
Reflexione en la Palabra: En 2 Timoteo 2:1-7, Pablo comisiona a Timoteo para el ministerio que está por delante de él. Lo llama su hijo, dando a entender que su legado de una vida entregada al evangelio le sería transmitido a su hijo en la fe. Pablo le da a Timoteo dos imperativos, seguidos de tres paradigmas para la vida de un ministro en misión—es decir, cualquiera que es llamado por Dios a compartir las Buenas Nuevas. El primer imperativo es que Timoteo debe impartir a otros las verdades que ha aprendido—enseñando a quienes pudieran enseñarlas, para que el reino de Dios se multiplique. El segundo imperativo es que Timoteo debe aceptar el sufrimiento que conlleva una vida en misión, uniéndose a los desafíos inherentes a ser un creyente entregado, considerando el costo de un ministerio eficaz.
Los tres paradigmas que siguen le dan a Timoteo (y a nosotros) un marco de referencia para una vida que busca una sola recompensa: escuchar un “bien hecho”. Los paradigmas son los siguientes:
- La vida del ministro es la vida de un soldado—entregado a la misión de Jesús, para que no nos distraigamos con las cosas de este mundo.
- La vida del ministro es la vida de un atleta—dedicado a su oficio, como se evidencia en nuestra disciplina, estilo de vida y entrenamiento.
- La vida del ministro es la vida de un agricultor—con ambas manos en el arado, sin olvidar nunca que hay una cosecha que levantar si no dejamos de cultivar el campo.
Oración + contemplación
- En 2 Timoteo 2:7, Pablo anima a Timoteo a reflexionar en sus palabras para que comprenda el encargo que le está encomendando Pablo. Reflexione sobre lo que significa en su vida ser un maestro de la Palabra, un soldado para el reino y un obrero de la cosecha.
- Pídale al Espíritu Santo que le muestre personas específicas en su vida a quienes pueda impartir lo que le ha sido impartido acerca del reino de los cielos.
- Pídale al Espíritu Santo que renueve su enfoque misional, para que sea como un soldado—no siendo distraído por las cosas del mundo y plenamente sometido a la misión de Jesús.
Día 13 – FE QUE ACTÚA COMO ESCUDO Y ESTANDARTE
La fe nos defiende—pero también inspira valentía en los demás. Cuando cargamos nuestro escudo, fortalecemos la fe de quienes están a nuestro lado en la batalla.
Escritura de hoy
Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de Su fuerza. Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. Estén, pues, firmes, ceñida su cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con la preparación para anunciar el evangelio de la paz. Sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomen también el casco de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. —Efesios 6:10-17 (NBLA)
Cita adicional
—Salmo 28:6-9
Reflexione en la Palabra
Pasar la llama requiere más que palabras—exige una fe visible, firme y activa. La fe no es solo un refugio personal, es también una herencia que fortalece y anima a quienes vienen detrás de nosotros. Pablo nos exhorta a “tomar el escudo de la fe” como parte esencial de la armadura de Dios. Este escudo no solo nos protege, sino que apaga los dardos de fuego del enemigo: el temor, la duda, el engaño y la desesperanza. Pero la fe no se vive en aislamiento. Como los soldados que avanzaban con sus escudos alineados, nuestra fe fortalece a otros cuando nos mantenemos firmes juntos. Un escudo alzado se transforma en un estandarte que inspira a quienes observan. David proclamó: “El SEÑOR es mi fuerza y mi escudo… la fortaleza de su pueblo” (Salmo 28:7-8, NVI). Su confianza en Dios no fue solo personal; fue una declaración colectiva que sostuvo a todo un pueblo. Cuando caminamos en fe frente a la adversidad, levantamos una antorcha que ilumina el camino para la siguiente generación. Nuestra fidelidad se convierte en una señal viva de que Dios es digno de confianza, y nuestra perseverancia anima a otros a seguir firmes. Que nuestra fe no solo nos defienda, sino que brille con intensidad—como una llama que otros puedan ver, seguir y encender en sus propias vidas. Asegurémonos de pasarla a las siguientes generaciones.
Oración + contemplación
- Reflexione sobre cómo la fe ha actuado como un escudo en su vida. Piense en cómo la fe de otros ha sido su estandarte, atrayéndolo a una fe más profunda.
- Lea Efesios 6:10-17 de nuevo. Pídale a Dios que le ayude a ponerse cada pieza de la armadura de Dios, para que esté equipado para luchar contra las asechanzas del enemigo.
- Ore por otros cristianos que conoce y por su iglesia, para que su fe sea su escudo y su estandarte para el mundo.
Día 14 – FE QUE INSPIRA
La fe no es solo lo que creemos— sino cómo vivimos. Cuando vivimos por fe, damos a otros un ejemplo y una invitación a seguir.
Escritura de hoy: Sigan amándose unos a otros fraternalmente. No se olviden de practicar la hospitalidad, pues gracias a ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acuérdense de los presos, como si ustedes fueran sus compañeros de cárcel, y también de los que son maltratados, como si fueran ustedes mismos los que sufren. Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales. Manténganse libres del amor al dinero y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: «Nunca los dejaré; jamás los abandonaré». Así que podemos decir con toda confianza: «El Señor es quien me ayuda, no tengo miedo; ¿qué me puede hacer un simple mortal?». Acuérdense de sus dirigentes que les comunicaron la palabra de Dios. Consideren cuál fue el resultado de su estilo de vida e imiten su fe. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por siempre. —Hebreos 13:1-8 (NVI)
Citas adicionales: 1 Timoteo 4:8-12; Romanos 1:16-17; 2 Timoteo 1:3-8
Reflexione en la Palabra: La gente recordará más lo que haces que lo que dices. Cuando pensamos en pasar la llama de la fe a otros, lo que decimos no importa tanto como quiénes somos. Y quiénes somos está determinado por las miles de pequeñas acciones que realizamos cada día y que conforman nuestro carácter. Hebreos 13:1-8 confirma que una fe inspiradora se hace visible a través de acciones concretas: hospitalidad, compasión, integridad, fidelidad conyugal, generosidad y confianza inquebrantable en Dios. Hebreos dice que la vida de un líder y sus resultados deben ser tan atractivos que otros quieran imitarlos. Sea líder o no, una vida de fe constante, amorosa y perseverante tiene un poder multiplicador porque es atractiva. Este tipo de fe práctica se convierte en una guía para quienes nos rodean, especialmente para la próxima generación. Pablo le dice a Timoteo: “Que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, en amor, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12b). Una vida así no necesita imponerse; atrae, forma y transforma. Vivimos en un mundo que busca modelos a seguir confiables. La fe vivida con autenticidad es una luz que otros pueden seguir. Esta fe no se basa en emociones cambiantes, sino en el carácter inmutable de Cristo: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). Pasar la llama es más que delegar responsabilidad: es encender corazones con la fe que nos sostiene. Que nuestras vidas reflejen una fe viva, inspiradora y contagiosa.
Oración + contemplación
- Reflexione sobre cómo su estilo de vida comunica su fe a quienes le observan, especialmente las nuevas generaciones y los no creyentes.
- Ore por sabiduría y consistencia para vivir una vida de fe que sea un ejemplo y un testimonio. Ore que Dios le revele cualquier área de su vida que necesite ser cambiada.
- Ore por los jóvenes y los nuevos discípulos en su comunidad, para que sean fortalecidos al ver una fe auténtica vivida delante de ellos. Ore para que la comunidad de su iglesia sea un buen testimonio de fe para la próxima generación y para aquellos que aún no creen.
Día 15 – FE QUE ESTÁ SEGURA DEL FUTURO
La oración llena de fe extiende su mano hacia el futuro y trae las promesas de Dios al presente. Creer con audacia hoy puede moldear el mañana—tanto para nosotros como para los demás.
Escritura de hoy
Después de la muerte de Moisés, siervo del SEÑOR, el SEÑOR dijo a Josué, hijo de Nun, asistente de Moisés: «Mi siervo Moisés ha muerto. Por eso tú y todo este pueblo deberán prepararse para cruzar el río Jordán y entrar a la tierra que daré a los israelitas. Tal cómo prometí a Moisés, les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies. Su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano y desde el gran río Éufrates, tierra de los hititas, hasta el mar Mediterráneo, que se encuentra al oeste. Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo;
no te dejaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente porque tú harás que este pueblo herede la tierra que prometí a sus antepasados. Solo te pido que seas fuerte y muy valiente para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te ordenó. No te apartes de ella ni a derecha ni a izquierda; solo así tendrás éxito dondequiera que vayas. Recita siempre el libro de la Ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el SEÑOR tu Dios te acompañará dondequiera que vayas». —Josué 1:1-9 (NVI)
Citas adicionales: Romanos 8:22-25; Apocalipsis 21:1-7
Reflexione en la Palabra
Israel experimentó una transición significativa tras la muerte de Moisés. El cambio más evidente fue el de liderazgo. Lo que antes se le había confiado a Moisés ahora se le dio a Josué. Fue un cambio de generaciones, un cambio de circunstancias y un cambio en la travesía que Dios había iniciado muchos años antes. Si usted considera la cantidad de cambios que se produjeron en un solo instante, es difícil verlo como una simple continuación de la historia. Sin embargo, en medio de todo ese cambio—y de todos los cambios que aún le aguardaban a Josué—lo más importante permaneció igual: la fidelidad de Dios. La sencilla verdad que Dios le dice a Josué— “Así como estuve con Moisés, también estaré contigo” —es la revelación que muchos de nosotros necesitamos desesperadamente mientras navegamos por un mundo en constante cambio. Somos un pueblo de fe para el futuro porque nuestra esperanza está en un Dios que no cambia. Nuestra confianza para liderar hacia futuros inciertos no tiene nada que ver con las circunstancias frente a nosotros, sino con la fidelidad de Aquel que es el mismo ayer, hoy y por los siglos. El Dios que estuvo con Moisés fue el mismo Dios que estuvo con Josué. Y el Dios que estuvo con Josué es el mismo Dios que está con nosotros ahora y en el futuro.
Oración + contemplación
- Considere todas las transiciones de su vida. Luego, reflexione sobre la fidelidad de Dios en cada una de esas temporadas.
- ¿Qué temores tiene sobre el futuro? Compártalos con Dios e invite al Espíritu Santo a cambiarlos por Sus promesas.
- ¿Quiénes en su vida están enfrentando una transición o ansiedad por el futuro? Ore las promesas de Dios sobre sus vidas y decisiones.
Día 16 – FE QUE EMPODERA A OTROS
La fe no es solo personal—abre puertas para los demás. Cuando oramos con fe, nos convertimos en agentes de avance en la vida de quienes amamos y servimos.
Escritura de hoy
Los fuertes en la fe debemos apoyar a los débiles, en vez de hacer lo que nos agrada. Cada uno debe agradar al prójimo para su bien con el fin de edificarlo. Porque ni siquiera Cristo se agradó a sí mismo, sino cómo está escrito: «Sobre mí han recaído las burlas de los que te insultan». De hecho, todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener nuestra esperanza. Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, para que con un solo corazón y a una sola voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, acéptense mutuamente, así como Cristo los aceptó a ustedes para gloria de Dios. —Romanos 15:1-7 (NVI)
Cita adicional
—Marcos 2:1-5
Reflexione en la Palabra
La belleza de la fe contracultural a la que nos adherimos se revela en su enfoque radical en el bien ajeno en medio de una cultura obsesionada con el bien propio. Dondequiera que miremos en la vida de Jesús y Su primera iglesia, vemos algo que olvidamos fácilmente: la fe está diseñada para tener poder comunitario. Nunca fuimos llamados a poseer la tierra, ni conquistar terreno para el reino de Dios, por nuestra cuenta. Fuimos llamados a hacerlo juntos. ¿Cómo se ve esto? Romanos 15:1-7 dice que significa siempre luchar por los demás, sobrellevar sus debilidades y esforzarnos para fortalecerlos cuanto podamos. Para los amigos del paralítico en Marcos 2:1-5, la fe en el poder sanador de Jesús significó crear una puerta para alguien incluso cuando parecía no haber espacio. Significa estar dispuestos a tomar decisiones que no son para nuestro propio beneficio, sino para el bien de los demás y para el bien del reino de Dios. Al seguir a Jesús en una cultura del yo, luchamos por fe por la
transformación de los demás. Al hacerlo, nuestra fe abrirá puertas de avance y transformación a quienes más la necesitan. No se trata solo de transformar por transformar. Es la manera en que ganamos terreno en la batalla contra el enemigo. Solo estando dispuestos a empoderar a otros para la obra de Dios, es que juntos podremos poseer la tierra que Dios nos ha dado para conquistar.
Oración + contemplación
- Reflexione sobre cómo Dios ha usado la fe de otros para empoderarlo a usted. Agradezca a Dios por cómo ha usado a estas personas.
- Vuelva a meditar en las palabras de Romanos 15:1-2 e invite al Espíritu Santo a evaluar su corazón. ¿Cómo podría Él invitarle a sobrellevar a los débiles y amar a su prójimo?
- ¿A quién está usted empoderando con su fe? ¿A quién ha puesto Dios en su vida que usted puede acercar a Jesús, como los amigos del paralítico? Ore que Dios le dé sabiduría, discernimiento y audacia al buscar empoderar a otros en esta temporada.
Día 17 – FE QUE TIENE UN IMPACTO EN EL REINO
Elegir creer en grande es una forma de llevar el poder de Dios hacia adelante en nuestras vidas. Esta fe, finalmente, tendrá un impacto eterno.
Escritura de hoy: Volvieron a Cades, en el desierto de Parán, que era donde estaban Moisés, Aarón y toda la comunidad israelita; presentaron a todos ellos un informe y les mostraron los frutos de esa tierra. Este fue el informe: —Fuimos al país al que nos enviaste, ¡y por cierto que allí abundan la leche y la miel! Aquí pueden ver sus frutos. Pero el pueblo que allí habita es poderoso, sus ciudades son enormes y están fortificadas. Hasta vimos anaquitas allí. Los amalecitas habitan el Néguev; los hititas, jebuseos y amorreos viven en la montaña, y los cananeos ocupan la zona costera y la ribera del río Jordán. Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés y dijo: —Subamos a conquistar esa tierra. Estoy seguro de que podremos hacerlo. —Números 13:26-30 (NVI)
Citas adicionales: Juan 14:10-14; Mateo 17:14-20
Reflexione en la Palabra: Los israelitas se encuentran en el umbral de la Tierra Prometida. Dios los ha librado de muchas maneras en su travesía desde Egipto. Ellos envían espías para explorar la tierra que Dios les había prometido. Es tal como Dios les dijo que sería. Pero creen que los gigantes les impedirán poseerla. Caleb (y en otros pasajes también Josúe) es el único que confía en que Dios cumplirá lo que ha prometido. ¿Con qué frecuencia somos como los israelitas? Olvidamos fácilmente las cosas que Dios ha hecho en el pasado: en nuestras propias vidas, a lo largo de la historia y en la Biblia. Pero servimos a un Dios que hace cosas milagrosas. Servimos a un Dios que tiene el control total de todo. No hay razón para dudar de Dios ni pensar que alguna petición es demasiado grande para Él. Jesús nos asegura en Juan 14 que si ofrecemos nuestras oraciones en el nombre de Jesús (si se alinean con la voluntad de Dios), se cumplirán. Nosotros, como Caleb, debemos declarar con confianza que Dios cumplirá lo que ha prometido. Puede que no se cumpla de la manera ni en el momento que esperamos, pero el reino de Dios vendrá. Su voluntad se hará. Podemos pedir grandes cosas del reino con fe, y Dios nos escuchará. Dios actuará. Ningún gigante ni ninguna maquinación del enemigo nos impedirá poseer la tierra que Dios nos ha dado.
Oración + contemplación
- Reflexione sobre Juan 14:10-14. ¿Cómo fortalecen estas palabras de Jesús su fe o le animan a orar con audacia?
- Si hay barreras en su corazón que le impiden confiar plenamente en que Dios escucha sus oraciones y actuará en su favor, presénteselas a Dios. Pídale que aumente su fe y confianza en Él.
- Piense en su familia, su iglesia, su gobierno y el mundo. ¿Se le ocurre alguna oración aparentemente imposible? Comprométase a presentársela a Dios con regularidad.
Día 18 – FE QUE SANA Y LEVANTA
La fe en la oración trae sanidad y restauración—no solo física, sino también espiritual y emocionalmente. Es un don que ofrecemos a favor de los demás.
Escritura de hoy
¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. ¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas. ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los líderes de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha cometido pecados, sus pecados se le perdonarán. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. —Santiago 5:13-16 (NVI)
Cita adicional: Colosenses 1:9-14
Reflexione en la Palabra: Nuestro Dios es sanador. Nuestro Dios es el gran reconciliador. Nuestro Dios es quien levanta a los humildes y es Padre de los huérfanos. Como personas de fe, nos mantenemos firmes en las promesas, en el carácter de Dios, sin importar lo que se cruce en nuestro camino. Las palabras de Santiago son el antídoto contra la forma en que solemos extraviarnos. La fe no es un idealismo esperanzador—es una realidad que se practica en comunidad con otros. Cuando estamos en problemas, necesitamos orar juntos. Cuando estamos felices, necesitamos celebrar juntos. Cuando estamos enfermos, necesitamos contender juntos en oración. Cuando tropezamos en el pecado, debemos confesarlo y recibir misericordia juntos. Nuestra fe siempre tuvo como propósito acercarnos a Dios y a la comunidad, y al hacerlo, descubriremos la verdad de quién es Él. Orar por los demás es una manera de poseer territorio que antes estaba en manos del enemigo. Ya sea que las personas por las que oramos entren o no por las puertas de nuestra iglesia, ya sea que sepamos o no si aceptan a Jesús—cuando oramos por su sanidad y las elevamos ante el Padre, las sacamos del territorio del enemigo y las llevamos al territorio de Dios. Al ofrecer esperanza y sanidad a quienes se encuentran en lugares oscuros, les traemos la luz de Cristo y desterramos el poder del enemigo.
Oración + contemplación
- Reflexione sobre cómo Dios le ha sanado y levantado en el pasado. ¿Cómo podría compartir estas historias con otros para ayudarlos a fortalecer su fe?
- Ore que Dios lo use como instrumento de Su sanidad según Su voluntad. Pídale sabiduría y discernimiento para apoyar la obra sanadora de Dios en el mundo.
Cree una lista de personas en su vida que necesitan una sanidad profunda—ya sea física, relacional o emocional. Interceda por ellos y busque oportunidades para hablar con ellos sobre nuestro Dios que sana y levanta.
Día 19 – FE QUE VENCE AL ENEMIGO
La fe es una fuerza que hace retroceder la oscuridad y trae esperanza. Nuestras victorias de fe se convierten en testimonios que animan y levantan a otros en sus luchas.
Escritura de hoy: ¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia que no se puede destruir, contaminar o marchitar. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele. Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su fe, que es su salvación. —1 Pedro 1:3-9 (NVI)
Cita adicional: Apocalipsis 12:10-12
Reflexione en la Palabra
Vivir como si no tuviéramos un enemigo espiritual es un error común— pero grave—para los creyentes. Adoptamos una visión poco espiritualizada del mundo que nos priva de un verdadero entendimiento y de la libertad que Dios ha prometido. Cuando no sabemos quién es nuestro enemigo, hacemos enemigos de las cosas equivocadas. Es fundamental para el evangelio comprender que hay alguien que busca robar, matar y destruir. No debemos temer al enemigo —Jesús tiene plena autoridad sobre él—pero no debemos vivir sin luchar contra sus planes para destruirnos. También debemos cuidarnos del error opuesto—darle al enemigo más poder del que tiene. Aunque él es real, su único poder es el engaño. Al aferrarnos correctamente a Jesús, encontramos nuestra verdadera fuente de poder y victoria, porque el enemigo ya ha sido derrotado. Jesús comisionó a Su iglesia con la promesa de que las puertas del infierno no la vencerían. Qué fácil es que nuestros corazones se dejen llevar por las cosas del mundo y la pesadez de la oscuridad. Pero somos personas de fe. Aun cuando la oscuridad parezca consumirlo todo, seamos personas que ponen la mirada en Jesús, Aquel que ha vencido al pecado y a la muerte. Esta es una fe victoriosa que el enemigo no puede oponer.
Oración + contemplación
- Reflexione sobre su propia comprensión de la guerra espiritual. ¿Ha sobreestimado o subestimado la influencia del enemigo? ¿Ha sobreestimado o subestimado el poder de Jesús? Ore que Dios le dé un entendimiento correcto del reino espiritual.
- Ore que Dios lo use como una fuerza espiritual para el bien en su familia, trabajo, iglesia y el mundo.
- Ore por fortaleza, valentía y sabiduría al enfrentarse al enemigo. Interceda por quienes en todo el mundo necesitan libertad e intervención divina, y necesitan el poder que solo Jesús puede dar. Si le llegan a la mente personas, países o grupos de personas específicos, ore que Dios los libere de las mentiras del enemigo.
Día 20 – FE QUE SUFRE BIEN
Quienes deciden perseverar para poseer la tierra por la fe, pueden experimentar sufrimiento y dificultades. El enemigo no quiere que ganemos, pero la fe nos llama a mantenernos fuertes y perseverar en medio de la adversidad.
Escritura de hoy
Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes me aborreció a mí. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece. Recuerden lo que les dije: “Ningún siervo es más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán. Si han obedecido mis palabras, también obedecerán las de ustedes. Los tratarán así por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió. Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no serían culpables de pecado. Pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí también aborrece a mi Padre. —Juan 15:18-23 (NVI)
Cita adicional: Salmo 126
Reflexione en la Palabra
Poseer la tierra por fe no se trata de escapar del sufrimiento, sino de aceptar el llamado de Dios a caminar en fidelidad en medio del sufrimiento. Jesús fue claro: “Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes me aborreció a mí” (Juan 15:18). No pertenecemos a este mundo. Somos extranjeros y peregrinos en esta tierra, inmigrantes del reino, sembradores de esperanza en tierra dura. La fe que sufre no sufre sola. Pablo dijo: “Cuando alguien se siente débil, ¿no comparto yo su debilidad? Y cuando a alguien se le hace pecar, ¿no ardo yo de indignación?” (2 Corintios 11:29). Este es un testimonio de compasión encarnada, en consonancia con el llamado de Cristo: “Lloren con los que lloran” (Romanos 12:15). Esta es la ley de Cristo, que se cumple cuando llevamos los unos las cargas de los otros (Gálatas 6:2). El Salmo 126 habla de una comunidad unida en la fe y declara que quienes siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Cuando nos sentimos oprimidos, ignorados, quebrantados: Nuestra siembra no es en vano. Aquel que ve en secreto recompensará en público (Mateo 6:6). Nuestra fe no se mide por los aplausos del mundo, sino por nuestra firme obediencia a Dios—incluso en la oscuridad. Hoy sembramos; mañana cantaremos por la cosecha.
Oración + contemplación
- ¿Está experimentando sufrimiento en su propia vida? ¿Cómo ha crecido en su capacidad para sufrir bien? Pregúntele a Dios dónde podría necesitar crecer más.
- ¿Conoce a alguien que esté experimentando sufrimiento actualmente debido a su obra de fe? Preséntelo ante el Señor y ore para que no flaquee ni sucumba ante el enemigo.
- Ore por los cristianos de todo el mundo que sufren actualmente debido a su fe. Ore que Dios les dé la fuerza para permanecer fieles sin importar las circunstancias, y para que sus sufrimientos atraigan a otros a Cristo.
Día 21 – FE QUE PERSEVERA
Nuestra vida de fe hoy crea un legado y una bendición para los demás mañana. Podemos confiar en Dios en que las oraciones y acciones llenas de fe que sembramos darán fruto, ya sea que veamos o no la cosecha durante nuestra vida.
Escritura de hoy
Ahora bien, la fe es tener confianza en lo que esperamos, es tener certeza de lo que no vemos. Gracias a ella recibieron un testimonio favorable nuestros ancestros… Todos ellos vivieron por la fe y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las miraron y les dieron la bienvenida desde la distancia. También confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios y les preparó una ciudad. —Hebreos 11:1-2; 13-16 (NVI)
Citas adicionales: Hebreos 12:1-3; Lamentaciones 3:22-29
Reflexione en la Palabra
La verdadera fe no se define por lo que logra hoy, sino por su confianza en lo que está por venir. Hebreos 11 nos recuerda que muchos vivieron y murieron por fe sin recibir las promesas, porque “anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios y les preparó una ciudad” (Hebreos 11:16, NVI). Hoy, la iglesia está llamada a reflejar esa ciudad celestial—la comunidad de Dios formada no por sangre ni cultura, sino por la fe en Cristo. La cruz nos muestra cómo vivir: “Por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza” (Hebreos 12:2, NVI). Seguir a Jesús es morir a los valores terrenales y correr con perseverancia, fijando nuestra mirada en lo eterno. La fe nos impulsa a reflejar el carácter del reino de Dios en la Tierra. No estamos solos. “Estamos rodeados de una nube tan grande de testigos” (Hebreos 12:1, NVI). Perseveramos porque creemos, y creemos porque—aunque desde lejos—vemos la ciudad que Dios ha preparado. Incluso al concluir nuestros 21 días de oración juntos, nuestra fe sigue allanando el camino para quienes nos seguirán mañana. Que, cómo esa gran nube de testigos, estemos siempre dispuestos a perseverar con
Oración + contemplación
- ¿Qué promesas aún espera que se cumplan? ¿Está dispuesto a confiar en Dios por Su tiempo perfecto, ya sea que llegue a ver su cumplimiento o no?
- Ore que Dios le dé perseverancia para correr la carrera que Él ha preparado para usted. Pídale que le ayude a mantener siempre la mirada fija en Jesús.
- Comprométase a orar las palabras de Hebreos 12:1-3 por la iglesia y por su propia vida al finalizar nuestros 21 Días de Ayuno + Oración. Ore que seamos personas que reflejen la ciudad celestial a un mundo dolido, pase lo que pase.


















































































